Entre humos y etiquetas

El pasado día 4 de noviembre se aprobaron, en Consejo de Ministros, las 90 medidas del Plan Nacional para la Calidad del Aire, por la que se puede vetar el acceso a determinadas zonas de la grandes ciudades a los automóviles menos limpios a partir de 2013. Los coches más contaminantes tendrán una etiqueta roja. Los menos, una verde. Entre ambos colores, una gama cromática de otros tres niveles clasificará a los vehículos según sus emisiones.

Es una de las 90 medidas que incluye el Plan Nacional para la Calidad del Aire aprobado ayer por el Consejo de Ministros, que crea un marco para que las ciudades puedan vetar el acceso a determinadas zonas a los automóviles menos limpios a partir de 2013. Según estas nuevas normas, cada etiqueta llevará un número, del 1 al 4+. El primero (rojo) es para los vehículos que más partículas contaminantes generan y para todos los anteriores a 1992. La 4+ (verde) está reservada para coches eléctricos, híbridos y de gas. Estos, por ejemplo, gozarán de una discriminación positiva en los accesos a aparcamientos, a la carga y descarga y en los peajes.

Independientemente de estas ‘discriminaciones’, tengamos en cuenta que, por lo general (y sin caer en la demagogia) un Capri o un automóvil clásico de cualquier tipo puede hacer ¿5000 kilómetros al año?. No se muy bien qué cantidad exacta de CO2 expulsará a la atmósfera un día de concentración con su club o asociación, o haciendo el cómputo anual, incluso tratándose de un motor V12 de 7000 centímetros cúbicos, pero de cualquier forma, llevará una etiqueta roja.

Hasta que en 2020 o 2021 los últimos 200 autobuses diésel de la EMT se retiren del servicio, y toda su flota sea híbrida gas-eléctrico, los autobuses públicos urbanos en Madrid (por poner el ejemplo de la flota más grande de España y una de las mayores de Europa), con casi 2100 autobuses, seguirá funcionando con los vehículos del servicio diario durante una media de 14 horas al día, y en sus 215 líneas se recorrerán al año 100 millones de kilómetros. Tampoco tengo datos exactos de las emisiones de partículas, ni de monóxido de nitrógeno, ni de CO2 que son lanzadas a la atmósfera por cada autobús, ni mucho menos del total emitido por toda la flota en un día, o en un año. Lo que sí es seguro es que, de llevarla, todos tendrán una etiqueta verde.

Este país no cambiará nunca…

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